Operación: Servicio Militar – Día Indefinido

600 horas: Cada vez me estoy levantando más tarde, no quiero desmayarme de sueño en el cuartel; de por sí ya se están poniendo más estrictos.

640 horas: Uff, casi llego tarde a la central de camiones, pero gracias al entrenamiento, mi supervelocidad va mejorando.

700 horas: Otro día en el cuartel, otro día aburrido, otro día de ejercicios extremos, otro día de cansancio, otro día de fatiga, pero sobretodo, otro día que no me levanto tarde.

800 horas: Empiezan a pasar lista… ¡¿es que acaso no pueden decir mi nombre correctamente?!. Abraham Chacon Landín, Abraham Chacón Landos.

900 horas: De nuevo preguntan si alguien quiere ir al comedor; No gracias, yo paso. No quiero volver a comer esos frijoles semi-cocidos con café con agua caliente.

1000 horas: Nos ponen en la sombra. Ahora los tenientes están siendo más ¿considerados? con nosotros… No entiendo ese cambio de actitud tan repentino.

1030 horas: Confirmado. La suavidad con la que nos están tratando es porque un individuo metió demanda ya que resultó “muy lastimado”, con posibles “daños a la moral y psicológicos”. Unas 20 hojas de pura jerga de la C.N.D.H.
y con fotos incluidas. Vaya, cada vez están más delicaditos.

1100 horas: El teniente demandado a cada rato anda diciendo que quiere que regrese ese individuo. ¿Razones?, las desconozco, pero no creo que sea para consolarlo :) .

1200 horas: Definitivamente todos se olvidaron del entrenamiento físico por andar platicando del show, y es que es de risa porque aquel (la “víctima”) se pasó con los detalles en el acta; puede que los abogados hayan maquillado un poco, pero ahora no tengo ninguna duda de que los hijos de papi y mami no durarían ni 3 segundos en un enfrentamiento.

1230 horas: Si de demandas se trata el servicio, yo ya hubiera metido como 5 :lol: .

1300 horas: Al fin se acabó, ahora resultó más entretenido de lo normal. Parece que la actitud de los oficiales cambiará de aquí en adelante; lo malo es que el “rajón” pertenece al mismo escuadrón que yo, por lo que ya nos quemó.

Escribe un comentario